Vías artesanas en Castilla y León

Alfarería Alfonso Almazán

Alfonso Almazán

VÍAS ARTESANAS DE ALFARES

Siguiendo la tradición alfarera de Tajueco, Alfonso Almazán crea, con tierra colorada de la zona, piezas que después cuece en
el horno. Aplica un engobe de arcilla blanca en la decoración, al igual que en numerosas localidades de la ribera del Duero
que cubre un esmalte vitreo transparente que mantiene la tonalidad rojiza del barro.
Las piezas son eminentemente funcionales dedicadas a cocinado y guarda de alimentos y líquidos, pero entre ellas se cuela el
característico botijo de campanario que se aleja del sentido práctico de aquellas.

Dónde se encuentra la alfarería.

Tajueco está situado en el sur de la provincia de Soria, junto al río Duero. Todo el pueblo está rodeado por una extensa superficie
de pinares, con abundantes fuentes y paisajes impresionantes.
En 1518 aparece como “ome bueno” (hombre bueno) Sebastián “el ollero”, vecino del pueblo de Tajueco. Asimismo, entre los
más de quince mil objetos expuestos en el Museo del Pueblo Español en El Burgo de Osma, la profesora Nieves de Hoyos cita
las siguientes piezas procedentes de los alfares de Tajueco: «un jarro con una asa por arriba, una cazuela con tapa, un plato de
barro sin bañar, un cántaro, una cazuela con dos asas, un calorífero bañado en verde y una cantarilla para aceite con un asa,
de barro, sin bañar (piezas que se encuentran en dicho Museo con anterioridad a julio de 1936)».
Aunque la Guía de los alfares de España publicada en 1975 por dos expertos profesores alemanes con la ayuda local de
Natacha Seseña solo menciona la actividad de dos miembros de la familia Mínguez, posteriores estudios de la propia Seseña o
de eruditos sorianos como Avelino Hernández destacan la presencia en Tajueco del alfarero Máximo Almazán, eje familiar de
una saga alfarera, también conocido como el Cacharrero, mote que refuerza la copla que aún recuerdan los narradores orales
de la zona: «Aquí tropezó y cayó el burro del cacharrero y fueron a dar por saco las cazuelas y pucheros».
En Tajueco trabajaron en la década de 1950 hasta cuarenta familias, produciendo alfarería vidriada para cocinar y vasijas de
la cultura específica de la matanza del cerdo. También se hicieron «orzas y pucheros con cordoncillos excisos», similares a las
fabricadas en La Rioja y Aragón. Son típicas en sus talleres las cacerolas conocidas como peronas y de trípode, y unos curiosos
botijos llamados campanarios y de arcos. Se completaba la producción con «caloríferos», juguetes y platos de vajilla.

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MÁS INFORMACIÓN DE INTERES EN LA ZONA.

Tajueco se encuentra situado entre bosques de pino resinero, cerca del Duero y en el antiguo Camino Real de Valencia y Aragón hacia
Valladolid. Esta ubicación propició la existencia de una Casa de Postas que ilustres personajes utilizaron a su paso por Tajueco, como
los Reyes Católicos en varias ocasiones, o el emperador Carlos V, quien cenó y durmió en esta Posada Rural en la noche del 22 al 23
de abril de 1518.
Destaca la bella plaza porticada y la iglesia de San Pedro Apóstol, así como una pequeña ermita llamada del Santo Cristo.
En noviembre celebra la tradición de los cánticos de las ánimas. Es el único pueblo de Soria en que se canta a las Ánimas la Noche
de los Santos y cuando llega el Corpus se bendice a todos los niños nacidos el año anterios mediante estandartes y pendones que
portan los mozos.
Tajueco perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Andaluz desde el siglo XI, reconvertida en Señorío de Fuentepinilla a partir
de 1380. Contó con una judería importante en el siglo XIV. A su alrededor hay numerosos senderos que permiten recorrer fuentes.

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